Cycle Report

El Eurostoxx 50 cerró el periodo en 6.282,22 puntos, por encima de los 6.050,54 registrados a finales de mayo, aunque después de haber alcanzado un máximo de 6.412,68 puntos al cierre de junio. La evolución refleja una tendencia de fondo positiva, pero con una pérdida progresiva de intensidad durante julio. El GVC Momentum pasó de 63,54 a finales de mayo a un máximo de 75,40 a mediados de junio, señalando una fase clara de sobrecompra, antes de moderarse hasta 55,23. Paralelamente, el GVC Risk descendió inicialmente desde 41,15 hasta 18,49, mostrando una importante mejora del sentimiento, pero volvió a repuntar hasta 34,06 al cierre del periodo. Esta combinación indica que el mercado conserva una estructura favorable, aunque con menor impulso y una percepción de riesgo creciente.

La política monetaria volvió a ser uno de los principales condicionantes del mercado europeo. El BCE mantuvo en julio la facilidad de depósito en el 2,25%, después de haber elevado los tipos en junio. Aunque la pausa proporcionó cierto alivio a la renta variable, el banco central advirtió de que todavía no podía valorar completamente el impacto inflacionista del encarecimiento energético. El mercado interpretó que el ciclo de endurecimiento podría no haber finalizado, elevando las expectativas de una nueva subida durante septiembre u octubre.

La moderación de la inflación de la eurozona desde el 3,2% hasta el 2,8% en junio redujo la necesidad de una actuación inmediata. Sin embargo, la persistencia de las presiones en energía y servicios mantuvo la inflación claramente por encima del objetivo. Esta incertidumbre quedó reflejada en la renta fija: el rendimiento de referencia pasó del 2,85% a finales de junio al 3,17% durante julio, antes de cerrar en el 3,13%, endureciendo nuevamente las condiciones financieras.

A este escenario se añadió una mayor restricción crediticia. Los bancos de la eurozona endurecieron los criterios de concesión para empresas, hogares y crédito al consumo, especialmente en sectores como automoción, inmobiliario e industrias intensivas en energía. Esta evolución puede limitar la inversión y el consumo incluso aunque el BCE decida mantener los tipos sin cambios.

El repunte del PMI compuesto hasta 51,9 puntos ofreció una señal positiva al confirmar el retorno del crecimiento. No obstante, la revisión a la baja de la previsión de crecimiento de 2026 hasta el 0,6%, junto con una inflación estimada del 2,7%, mantiene el riesgo de una estanflación moderada. En conjunto, Europa entra en el nuevo periodo con una tendencia bursátil todavía constructiva, pero con menor Momentum, mayor Risk y un equilibrio cada vez más frágil entre crecimiento, inflación y política monetaria.

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