La sesión del viernes devolvió algo de gravedad al mercado tras el alivio del día anterior. El Ibex 35 cerró con una caída del 1,05%, hasta los 17.622 puntos, y volvió a dejar claro que la zona de los 17.800 no se supera por simple inercia. No fue un ajuste brusco ni desordenado, pero sí lo bastante constante como para enfriar…