El mercado sigue avanzando, pero con ese gesto de quien no termina de fiarse. Sube… se para… vuelve a mirar el titular de turno. Y, aun así, aguanta. Que no es poca cosa. Porque si rascas un poco, lo que hay debajo no es fragilidad, es más bien digestión. El petróleo aprieta, el frente geopolítico…