Lo curioso de la sesión no fue tanto lo que se movió… sino el ambiente. Todo bastante plano, casi indiferente, incluso con el ruido geopolítico subiendo de fondo. Y eso, más que tranquilizar, suele despistar. Porque no es que el riesgo haya desaparecido; es que el mercado se está acostumbrando a convivir…