Cycle Report
El S&P 500 cerró el trimestre en 6.575,32 puntos, culminando un periodo claramente más débil que el arranque de febrero. Tras comenzar el mes en 6.932,3 puntos, el índice fue perdiendo fuerza de forma progresiva hasta marcar un mínimo relativo en la semana del 23 de marzo (6.368,85), antes de rebotar moderadamente en el cierre del trimestre. Los indicadores de Meteoeconomics reflejaron con claridad este deterioro del tono de mercado. El GVC Momentum descendió desde 48,24 a comienzos de febrero hasta 25,13 en la penúltima semana de marzo, para cerrar en 37,13, lo que muestra una pérdida evidente de inercia alcista y una recuperación aún insuficiente para hablar de fortaleza renovada. Al mismo tiempo, el GVC Risk repuntó desde 18,14 hasta 41,1, confirmando un aumento sostenido de la percepción de riesgo y una clara transición desde un entorno de estabilidad hacia otro mucho más sensible al ruido macro y monetario.
La narrativa dominante del trimestre en Estados Unidos fue el deterioro simultáneo de las expectativas sobre tipos, inflación y crecimiento. La reunión de la Reserva Federal del 18 de marzo fue el principal catalizador: aunque la Fed mantuvo sin cambios los tipos, el mensaje fue menos acomodaticio de lo esperado y dejó claro que la inflación seguía siendo “algo elevada”, señalando además solo un recorte en 2026. Esto redujo la convicción del mercado sobre una relajación monetaria próxima y presionó al alza las rentabilidades de la deuda, que alcanzaron el 4,44% en la semana del 23 de marzo. Para la renta variable estadounidense, especialmente en sectores de crecimiento y tecnología, el impacto fue inmediato.
Ese endurecimiento de las expectativas se vio reforzado por unos datos de inflación más incómodos de lo previsto. El PCE y, sobre todo, el core PCE mostraron una inflación subyacente resistente, mientras el encarecimiento del petróleo elevaba el temor a un nuevo impulso inflacionista vía energía y gasolina. A ello se sumó un claro deterioro del sentimiento económico: la confianza del consumidor cayó a mínimos de tres meses y las expectativas de inflación repuntaron, señal de que la percepción de pérdida de poder adquisitivo empezaba a calar con más fuerza.
El cierre de marzo confirmó además un enfriamiento del mercado laboral, con unas vacantes y una contratación claramente más débiles, lo que completó un cuadro particularmente incómodo para Wall Street: inflación todavía persistente, Fed prudente, petróleo al alza y crecimiento perdiendo tracción. En conjunto, el trimestre deja una lectura clara: el mercado estadounidense ha entrado en una fase de mayor vulnerabilidad, con menor apoyo monetario, compresión de múltiplos y una rotación más defensiva, mientras el rebote final de marzo no basta todavía para invalidar el deterioro de fondo.
