Cycle Report

El Eurostoxx 50 cerró el trimestre en 5.732,7 puntos, pero el comportamiento de los mercados europeos fue mucho más volátil de lo que sugiere ese cierre. Tras comenzar febrero cerca de los 6.000 puntos, el índice aceleró hasta un máximo de 6.138,4 el 23 de febrero, en un contexto de fuerte apetito por el riesgo, para después corregir con intensidad en marzo hasta la zona de 5.500 puntos y rebotar parcialmente en la última semana del trimestre. Esta secuencia quedó muy bien reflejada en los indicadores de Meteoeconomics: el GVC Momentum pasó de 56,04 a comienzos de febrero a 68,16 a finales de ese mes, señalando una clara fase de sobrecompra, pero se desplomó después hasta 22,25 a mediados de marzo antes de recuperar hasta 46,27 al cierre del trimestre. En paralelo, el GVC Risk subió de 28,53 a 71,55, mostrando un cambio radical desde un entorno de complacencia hacia otro claramente más inestable y defensivo.

El giro del trimestre se explica, sobre todo, por el deterioro simultáneo del frente macroeconómico y monetario. En marzo, las bolsas europeas sufrieron una corrección relevante después de que el BCE advirtiera de que la guerra en Oriente Medio podía trasladarse a una inflación más persistente a través de la energía. Poco después, el PMI flash de la zona euro confirmó una actividad prácticamente estancada, reforzando el temor a un escenario de estanflación, es decir, crecimiento débil con inflación al alza.

A ello se añadió un fuerte repunte de las rentabilidades de la deuda europea durante marzo, endureciendo las condiciones financieras y presionando especialmente a los activos más sensibles a tipos. El dato más relevante llegó al cierre del mes, cuando la inflación de la zona euro subió al 2,5% en marzo, por encima del objetivo del BCE, impulsada por la energía. Aunque la inflación subyacente moderó ligeramente, el mercado interpretó que el banco central tendría menos margen para mantener un tono acomodaticio, elevando la volatilidad sobre renta variable, bonos y euro.

En conjunto, el trimestre deja una lectura clara: Europa ha pasado de una fase de euforia técnica a otra de rebote frágil bajo presión macro. El descenso del Momentum desde niveles extremos y el fuerte repunte del Risk sugieren que el mercado entra en el nuevo trimestre con menos convicción, más sensibilidad a la inflación y una dependencia mucho mayor del tono que adopte el BCE en sus próximas reuniones.

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