Adentrarnos en pronosticar que hará el Euribor no es tarea fácil. Si bien durante este último quinquenio los financieros nos hemos puesto las manos en la cabeza en ver el Euribor negativo, ahora también vemos cara de asombro en ver un Euribor en el 1%. Seguramente, el periodo que vivimos será estudiado en los libros de economía como la irracionalidad de la política monetaria para salvaguardar el sistema financiero, sin embargo, ante tal irracionalidad, los individuos deben afrontar decisiones que incumben en su día a día. No es tarea fácil tomar decisiones sobre el futuro, sobre todo en aquellas decisiones que no hay un control total. Hacer una hipoteca, un crédito al consumo referenciado al Euribor siempre conlleva incertidumbre, más en los tiempos actuales. Es por ello por lo que debemos de ser cautos, tanto a la hora de pronosticar, como de evaluar tal magnitud. Seguramente, a inicios del año nadie pronosticó que el Euribor a mediados de junio se encontraría en el 1% a 12 meses. Ha sorprendido a todo el mundo la velocidad del cambio, pasar de un Euribor de -0,5% al 1% en cuestión de 3 meses no es bueno para la economía en general. Comprar una vivienda es uno de los proyectos más importantes en la vida de una persona, es por ello por lo que ver estos cambios de velocidad genera más incertidumbre. La incertidumbre para los consumidores e inversores no es buena compañera en la toma de decisión. Del mismo modo, tener una inflación del 10% como la actual también genera dudas sustanciales a la hora de tomar la mejor decisión. 

Con los datos en la mesa y poniendo en perspectiva los datos históricos, nos disponemos a estimar un modelo de inflación para poder predecir el incremento mensual del Euribor. Nuestros modelos inflacionarios nos muestran que estamos cerca de un techo, aunque sugiere que la inflación es más persistente de lo que habíamos previsto. Estimando un modelo de regresión lineal simple, donde la variable explicativa es la tasa de inflación interanual y la variable dependiente es el incremento del Euribor, ceteris paribus, proponemos la siguiente ecuación: 

Con ello se constata que el Euribor difícilmente bajará si la inflación no se encuentra alrededor del 2,5%. Si tenemos en cuenta nuestras previsiones para la subida de precios del mes de julio y agosto, podremos estimar que el Euribor a 12 meses la media mensual podría subir alrededor del 1%. Por motivos estadísticos, la virulencia de las subidas en el índice de este último mes (2000% aproximado entre abril y mayo), pueden hacer que el modelo este infraestimado en el corto plazo. Si se intentara predecir para finales de este curso y 2023, las predicciones nos muestran que observando el modelo se situaría alrededor del 2%. Con todo, si la inflación marca un pico próximamente podríamos esperar que la virulencia de los incrementos de estos meses amaine, aun esto no significa que el Euribor deba descender. Y, por el contrario, si la inflación sigue desbocada, podría seguir presionando los tipos al alza y situar un Euribor por encima del 2% a gran velocidad.

 En conclusión, no se esperan caídas del Euribor a corto plazo, pero sí descensos en la velocidad de cambio y nos sugiere que, a largo plazo y observando los altos grados de endeudamiento global, las tasas estarán más cerca del 0% que del 3%. Si queréis seguir la actualidad financiera tenéis multitud de herramientas en el GVC Institute.

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