Daily Report

La semana ha dejado la sensación de que los mercados ya no se sobresaltan: simplemente conviven con los sustos. El retroceso del IBEX del viernes, después de una sesión que pasó horas en positivo, no sorprende a nadie. Los vencimientos trimestrales añadieron algo de ruido, pero no fueron el motivo real. Lo que pesa es la mezcla de un petróleo inestable, amenazas sobre rutas estratégicas y la impresión de que el conflicto en Oriente Medio ha entrado en una fase en la que cualquier movimiento se interpreta con una sensibilidad extrema. El índice español cierra una semana claramente floja y acumula una corrección que, sin ser extraordinaria, sí transmite cansancio. Las caídas en compañías defensivas o con grandes necesidades de inversión apuntan a que el mercado está descontando un coste de capital más alto, más tensión energética y menor visibilidad macro. Las contadas subidas del periodo respondieron más a rotaciones técnicas que a convicción real. Con la volatilidad al alza, las historias particulares pesan muy poco. En el frente corporativo, BBVA intentó enviar un mensaje de calma en su Junta, recordando la solidez del balance y la diversificación geográfica como pilares estructurales. Lógico: en momentos así, la banca sabe que la narrativa es parte del negocio. La decisión de seguir adelante con la recompra extraordinaria va en esa línea y sirve de apoyo al valor, aunque el mercado ya descuenta que 2026 será un año más complejo para el sector que los dos anteriores. El caso de Indra se ha convertido en un recordatorio perfecto de lo mal que sientan los problemas de gobernanza en una empresa considerada sistémica. Cuando se mezclan intereses industriales, accionistas con peso y agendas políticas, la reacción del mercado suele ser la misma: exigir una prima de riesgo adicional que no desaparece de un día para otro. Las caídas acumuladas no obedecen al azar; son la respuesta habitual cuando el propio accionariado forma parte del problema en vez de ser un elemento de estabilidad. Fuera de España, Europa tampoco ofrece una imagen de calma. El repunte de los rendimientos, especialmente en los tramos cortos, refleja que los inversores no terminan de comprar los mensajes moderados de los bancos centrales. El shock energético, aunque lejos de episodios anteriores, ha reavivado temores inflacionistas que parecían cerrados. En entornos así, las curvas se recolocan con brusquedad porque se percibe muy poco margen para errores de política monetaria. En Estados Unidos, la corrección amplia de los principales índices muestra que el riesgo geopolítico se ha adueñado del sentimiento inversor. Cuando sube el crudo y empieza a hablarse abiertamente de movimientos militares, el mercado deja a un lado los fundamentales durante unas sesiones y se centra en medir cuánto daño puede provocar una escalada que nadie parece capaz de contener. La reacción es la de siempre: primero se vende, luego se analiza. Y aquí aparece el factor que añade una capa de incertidumbre adicional. Gestionar crisis internacionales requiere consistencia, y la actual Casa Blanca, bajo el liderazgo de Trump, no destaca precisamente por la previsibilidad. El mercado tiene claro que el riesgo está ahí; lo que no puede anticipar es el tono, el ritmo o el alcance de la próxima decisión. En tiempos de guerra, la autoridad pesa; en tiempos de tensión global, la coherencia se convierte en un activo estratégico. Hoy, más que nunca, la sensación es que el conflicto avanza con un árbitro que cambia las reglas mientras el partido sigue en marcha.

Incertidumbre es lo que cotizaron ayer los mercados frente a la ilusión del día anterior. Las contradicciones entre el optimismo de Trump y la realidad de un estrecho de Ormuz en el que se reportan cada vez más ataques a cargueros y petroleros se reflejaron en idas y venidas en el intradía de todos los mercados europeos y la falta de dirección de los mercados americanos, que acabaron casi sin cambios. Nuevos informes esta madrugada de ataques a barcos en esa vía de comunicación están haciendo que el petróleo vuelva a subir con fuerza acercándose a 100 USD/b, la mitad de los 200 EUR/b a los que Irán ha amenazado con llevar el precio de la materia prima. No solo es Ormuz, los puertos de Oriente Medio se han convertido en un objetivo, y a esta hora arde un importante puerto en Omán. Los países englobados en la Agencia internacional de la Energía han acordado la liberación de reservas estratégicas, pero la medida se califica como insuficiente a la vista de la fuerte subida de precios. Las conclusiones para el mercado son claras: vamos a seguir descontando estancamiento e inflación, mientras no se paren dichos ataques. La crisis energética se ha convertido en el foco de Irán y de los mercados, por ahora la factura es asumible y se espera que los gobiernos tomen medidas para contener el impacto en el consumidor, pero la incertidumbre seguirá pesando en el mercado hasta que se vea un giro en la evolución de la contienda. Así lo indican los futuros y los mercados asiáticos a esta hora. El Fondo Monetario Internacional estima que cada 10% que suba el precio del petróleo, incrementa la inflación global en 40 puntos básicos y resta 0,1% y 0,2% de crecimiento del PIB, pero esto es en base anual, con lo que la duración de las tensiones serán la clave.

Como siempre las bolsas son, además del precio del petróleo, los indicadores más visibles sobre el sentimiento del mercado, pero también hay que prestar atención a otros activos menos líquidos y menos sólidos financieramente.

En el plano macro, las rentabilidades de los bonos públicos están ya en la parte alta del rango de los últimos tres meses por ese riesgo de inflación. Y esto a pesar de que el IPC en USA en febrero se ajustó a lo esperado (2,4% general y 2,5% subyacente). Por otro lado, la reactivación del tema de los aranceles puede producirse en cualquier momento porque la administración USA está buscando formas de volver a implantarlos, lo que podría ser otro foco de tensión

Por el momento, y con un escenario central de duración de las tensiones en la energía de semanas, no meses, pensamos que mantener las posiciones y aprovechar caídas en valores atractivos sigue siendo una buena opción si miramos al horizonte completo del año.

Fuente: GVC Gaesco

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Cómo leer el Daily Report

Base 100 y Sectores MSCI
  • A lo largo de distintos gráficos se detalla la situación actual de los mercados internacionales. Empezando por el gráfico de la evolución de los índices:

Calculado desde el 31/12/2021, se muestra la evolución de los distitntos índices del globo en base 100. A partir de este gráfico se puede comparar de forma eficaz el rendimiento de cada uno de ellos y comprarbar de  un vistazo quienes son los perdederes y ganadores en el mundo.

  • Junto al gráfico en base 100 de los índices se encuentra el gráfico de barras del rendimiento de los distintos sectores del MSCI:

En función de la coyuntura económica que se encuentre el mundo se observa un mejor rendimiento en ciertos sectores concretos.

Gráfico Momentum
  • En esta parte del informe se muestra el índicador GVC Momentum y sus distintos subindicadores:

En cada franja horizontal se marca la posición actual de cada índicador (nombrado a la izquierda) con una bola naranja. En función de su situación se puede interpretar cada uno de ellos como una señal alcista (bullish) o bajista (bearish). Cuanto más a la derecha, más alcista será la descripción que aporten, y cuanto más a la izquierda más bajista. Hay una liniea blanca punteada en el centro del gráfico para diferenciar ambos escenarios.

Por otro lado, además de la situación actual el gráfico también presenta el valor que mostraba cada indicador hace dos semanas. Esto viene representado por una cola punteada que une ambos instantes, es decir el extremo de la cola se corresponde al valor de hacer 2 semanas. Se ha de entender que si una bola se encuentra sin cola significa que el valor actual del indicador en cuestión coincide con el de hace dos semanas (tal y como ocurre en el gráfico de arriba con el subíndicador MA(200)).

Evolución de índices y bonos gubernamentales
  • Justo abajo del gráfico de Momentum se encuentran un conjunto de 4 tablas que incorporan datos relevantes de la renta fija y variable del mundo:

Las dos primeras tablas corresponden a datos relacionados con la renta variables. Cada una de ellas está divida en columnas que correponden a:

  • Last: Último precio de cierre (22:00 del día anterior)
  • Daily Var.: Rendimiento del día anterior
  • Future: Rendimiento actual (respecto al valor de apertura) del futuro correspondiente al índice en cuestión
  • Yearly Var.: Rendimiento anual

Las dos siguientes tablas corresponden a datos relevantes sobre la renta fija. Cada una de ellas está divida en columnas que correponden a las vistas arriba, a parte se añade una más:

  • Bip Var.: Variación del día anterior en puntos básicos

Para los bonos High Yield se ha utilizado como referencia el índice de Credit Suisse AG.

 

Velocímetro del Riesgo
  • Con todos los datos actuales ya presentados, pasamos a los riesgos que subyacen en cada mercado. En este gráfico semicircular se muestra tanto el índicador GVC Risk como otros índicadores de riesgo.

En cada carril se marca la posición actual de cada indicador (referenciado a un número abajo y descrito a la derecha) con un circulo negro. En función de su valor, la bola negra se situará más en la zona roja de mayor riesgo o en la zona verde de menor riesgo. A parte, en la zona central inferior se aporta el valor del GVC Risk que contempla todos los subindicadores de riesgo en mayor o menor medida.

Por otro lado, además de la situación actual el gráfico también presenta el valor que mostraba cada indicador hace dos semanas. Esto viene representado por un circulo hueco. Se ha de entender que si en un carril no hay un circulo hueco significa que el valor actual del indicador en cuestión coincide con el de hace dos semanas.